Branding de tabernas

“Shelter, taberna en Zarautz con aires de cambio”

¡Qué gusto da que llegue el viernes! Cuando te has pasado la semana corriendo arriba y abajo, trabajando, intentando mantener el equilibrio (inalcanzable) entre familia, vida profesional, hacer deporte, amor… (¿dónde está que no le veo?); y llega el viernes…pocas palabras se pueden añadir. De repente, hay un par de horas al final de la tarde en la que pasamos de ir a 150 a 70. Y es un placer. Sobre todo si acabas la típica semana en la que lo has dado todo.

En nuestro caso, o en el mío propio, suele ser así casi todas las semanas. Así que cuando llega esa hora de media tarde y hemos cerrado el chiringuito (con el iPad debajo del brazo para los momentos “muertos” del finde. ¡Ay, Dios!), recogidos los niños; toca buscar el momento de placer comunitario: chuches para unos, cervecita para otros. Momento de comentar las jugadas. De los balances de la semana.

El último viernes tocó, por fin, ya tenía yo ganas, de acercarnos al SHELTER.

Branding global, Branding local, Branding personal, Branding experiencial. Podemos hablar de todas estas cosas que suenan así, como importantes, simplemente contando qué es SHELTER FOOD & DRINKS. Y todo esto en ZARAUTZ, una localidad guipuzcoana de unos 15000 habitantes. Su privilegiada ubicación en un terreno llano enfrentado a un mar bravo que la ha hecho famosa entre surferos de todas las partes del mundo obsesionados con dominarlo.

SHELTER FOOD & DRINKS es la última taberna abierta en el malecón de Zarautz. En el extremo opuesto a la dirección que todo el mundo recorre habitualmente. Allí donde empieza la duna paralela al campo de golf. SHELTER es un nuevo concepto de taberna en un pueblo poco acostumbrado a la innovación. Es una taberna sí, que ofrece bebidas, sí; pero, y aquí viene la diferencia, ofrece una experiencia.

Es un modelo de negocio promovido por un reconocido surfista, HARITZ ARAMBURU, de origen zarautztarra. Un modelo para muchos. Una persona que ha viajado por todo el mundo y que, en la propuesta que ha realizado ha sabido fusionar valores recogidos de otros lugares con el espíritu local.

LA SINGULARIDAD DE UNA MARCA

SHELTER es un local chulo, sí. Con un estilo singular y personal. Todo está inspirado en el surf y en Zarautz; en el surf en Zarautz, lo que transmite el arraigo de su fundador a ambas cosas.

El proyecto de decoración es realmente acertado. Madera y hierro que recuerdan al estilo industrial. Todo el lateral acristalado que funde el interior con el mar y permite la entrada de oleadas de luz. Es recomendable sentarse en una de las mesas interiores cuando hay temporal.

Especial atención merece la ilustración que ocupa la totalidad de uno de los murales laterales. Una singular representación de los valores de un pueblo, lo que lo hacen único, lo que le aporta identidad.
La ilustración es fiel a esos valores con un lenguaje gráfico actual y, sin duda, innovador respecto a lo habitual en el entorno.

LA EXPERIENCIA

La experiencia no se remite a que el local es atractivo o a que lo que ofrecen para comer, wraps vegetales o de pollo, sushi, guacamole…una selección de variedades internacionales bastante conocidas pero inexistentes como propuesta gastronómica en otras tabernas de Zarautz.

Pero claro, el público evoluciona y él éxito ha sido rotundo. La innovación en cuanto a encontrar algo “nuevo” dentro de un entorno se convierte en aval por encima de que el resultado sea exquisito o correcto.

SHELTER es una experiencia porque además del espacio para el encuentro es un escuela de surf y en esto, también ofrecen un enfoque diferente. Y, se aprecia que no lo han puesto en marcha hasta tener claros sus principios y el camino que desean recorrer. Hay objetivos claros, hay estrategia.

¿Por qué digo esto? El surf es el negocio más emergente en Zarautz. En pocos años se han multiplicado los centros de aprendizaje, alquiler de tablas y propuestas para turistas.

En SHELTER explican así sus objetivos:

  • · Educar a las personas a través del deporte, incidiendo positivamente en el desarrollo de los alumnos mediante sus valores.
  • · Maximizar el potencial de cada atleta planificando por objetivos.
  • · Combinar el surf de alto rendimiento con una estructura a modo de proyecto deportivo.

Estando con ellos, (tuvimos un día la suerte de coincidir con Diego), se entiende que su forma de vida, es a través del surf y en este deporte, han encontrado la manera de inclulcar valores que van mucho más allá que poner a las personas de pie encima de una tabla.

Es un proyecto apoyado en una VERDAD y, como tal, sus enfoques son, en ocasiones, contrarios a lo que puede ser el negocio inmediato. Y lo asumen. Huyen del cortoplacismo y eso, hoy en día señores, no es nada fácil.

No soy surfista así que no me ciegan las luces que rodean al personaje. Me quito el sombrero por percibir los pilares de un proyecto bien asentado. Un proyecto innovador en un entorno que necesita avistar el horizonte más allá del ratón de Getaria.

No soy surfista pero no descarto disfrutar de serlo. 🙂

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