Branding en la pyme Industrial

“El Branding es eficaz en el sector industrial, igual que en cualquier otro sector.”

Branding es contar la verdad. Esta afirmación es igualmente válida para las pymes del sector industrial (el mayor número de empresas del sector industrial son pymes) que para cualquier otro sector. Existe la tendencia (errónea) a pensar que sólo grandes empresas y, preferentemente ligadas al producto de consumo, necesitan desarrollar estrategias de marca. Las empresas industriales desarrollan, igualmente, productos o servicios que deben encontrar su nicho de mercado, captar la atención de sus grupos de interés. En la mayoría de los casos, la realidad de estas empresas es que basan su estrategia en la consabida producción (“producir, producir”). A la postre, hoy en día, producir no es sinónimo de facturar.

Gestionar la marca es una necesidad. La marca que ofrece una empresa industrial son las acciones que realiza a lo largo del tiempo. Debe definir, como cualquier otra, una proposición verdadera que aporte valor a sus receptores. Para poder extraer dicha proposición, tiene que contar con una estrategia, una visión del negocio.

También en la pyme. En ésta, los principales factores que se deben dar para desarrollar un modelo de Branding son:

1. Compromiso de la alta dirección. Una marca es el resultado de una actitud y un modo de actuar de una empresa.
2. Continuidad. El proceso de construcción de marca no acaba nunca y abarca todas las actuaciones de la empresa.

Con los pilares anteriormente descritos bien afianzados, el proceso habitual para implantar un proceso de Branding en una pyme se resumen en 5 fases:

1. Análisis
2. Definición de los objetivos estratégicos de la marca (Brand vision)
3. Identidad de la Marca
4. Posicionamiento
5. Ejecución

O, dicho de otro modo: escuchar, pensar, concretar y contar al público.

Space&Branding

“¿Hasta donde llega el Branding?”

La gestión de una marca, implica intervenir en todas las acciones que la empresa emprende.

Branding es contar la verdad. Sin duda. Parece fácil pero cuando se pone en práctica esta sencilla máxima, nos encontramos de bruces con la realidad del día a día. Las practicas diarias de la vida cotidiana de una compañía que se han establecido a lo largo de los años son un tremendo “michelín” que, en numerosas ocasiones juega en contra de aquella estrategia que la compañía ha decidido poner en práctica a sabiendas de que es el camino que le va a reportar evolución, progreso y resultados. ¿Por qué? Porque hacerlo “de verdad” supone estar alerta de cualquier pequeño detalle que ocurra. Como contesta la persona responsable del teléfono, como visten los operarios dentro y fuera de las instalaciones o, algo que, en ocasiones se olvida, cómo vestimos las instalaciones. El espacio en el que trabajamos, es parte de nuestra identidad. Es importante para el visitante, cliente o no, ya que observa y percibe una manera de ser y de hacer. Parece obvio, ¿verdad? Pues resulta sorprendente ver las pocas ocasiones en las que somos conscientes del valor que nuestro espacio tiene como soporte de nuestra identidad. Incluso cuando se cuestiona esta parcela, recogemos respuestas del tipo:”Esto es de paso”, “¿Quién se va a fijaren estos detalles?”,”lo importante es la producción y el servicio”…De la misma manera que vemos la apariencia de un restaurante y somos capaces de situarlo en un ranking de coste alto, medio o bajo; estilo tradicional o contemporáneo, el entorno sobre el que nos presentamos, ofrece también datos a nuestros visitantes externos.

Sin duda, esto es importante para afianzar la presencia hacia el exterior pero no lo es menos que la presencia hacia el interior, hacia las personas que trabajan allí. También éstas se verán influenciadas en su manera de hacer y, más, en su actitud; si las instalaciones en las que pasan gran parte del día son acordes a los valores que la empresa transmita. Al final es sencillo, todos somos más limpios en un espacio limpio y más respetuosos allí donde nos respeten.

 

Proyecto ROSMIL

“Linking Ideas&Reality”

Me permito una breve reflexión en base a un proyecto sobre el CABO DE MARCAS viene trabajando. ROSMIL es una empresa enmarcada en el sector de la tornillería o, más técnicamente hablando, sistemas de fijación. Presenta un perfil de actividad del que, aparentemente, podría resulta dificultoso definir una estrategia que los identifique como únicos dentro de su sector. El “tornillo” es un producto standard normalizado por las ISO y otros que establece que el que vende uno tiene que ser exactamente igual al que vende otro.

Y, efectivamente, no se puede contar una historia de singularidades. Aparentemente. La mayor parte del producto es igual al que venden los demás, y esto hace difícil competir. Aparentemente, una vez más. Sin embargo, ROSMIL proyecta y produce otro tipo de productos no standarizados, lo cual hace que se diferencie del resto. Y, sí, puede haber otros valores reales que los diferencien como: sistema de almacenaje, rapidez en respuesta y envíos, trazabilidad de los mismos, capacidad de producto stockado. Factores que definen una manera de hacer que debe verse reflejada en su estrategia de marca.

Por tanto, es cierta la dificultad de competir en el actual mercado; pero no lo es menos, que, siendo fieles a la realidad de la compañía, se podrá definir una estrategia que aporte resultados y beneficios a una audiencia necesitada de éstos. Y, todo esto, al margen del sector o producto con el que se trabaje.

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Branding, sinónimo de fidelización

“La obsesión de crear nuevos clientes, puede hacer perder los fieles.”

Muchas veces, las empresas están tan obsesionadas con la obtención de nuevos clientes que descuidan a los que ya tienen.
Si nos alejamos de nuestra estrategia de branding, de compañía, perdemos la confianza de nuestro entorno y, por tanto, la cercanía a nuestros clientes.

No, no. No lea este artículo buscando recetas infalibles para asegurarse la fidelización de sus clientes de por vida. Dichas recetas, no existen.
La fidelización de los clientes es algo que, habitualmente, se da por hecho, una vez que se ha logrado cerrar más de una operación. Muchas veces, las empresas están tan obsesionadas con la obtención de nuevos clientes que descuidan a los que ya tienen. Es un error, tan habitual como humano. Ocurre igual en los comportamiento sociales. Cuando a una persona le atrae otra, lucha hasta la extenuación para conseguir su atención. Es un período de máxima actividad y creatividad. Creatividad y atención que van desapareciendo progresivamente una vez logrado el ansiado objetivo. Igual que con los clientes. ¿Por qué?

¿Qué nos hace pensar que nos hemos ganado la confianza de alguien de por vida? La confianza debe trabajarse de manera constante. El Branding no propone soluciones universales e infalibles. El Branding es una manera de saber qué somos y qué podemos ofrecer como compañía, a lo que debemos añadir que establece un plan de trabajo que, para que funcione, debe aplicarse todos los días y en todas las cosas que hagamos. Por tanto, Branding es sinónimo de esfuerzo, trabajo, sí pero el único camino posible para mantener la confianza de nuestros clientes y, por tanto, probablemente su fidelidad. Si nos alejamos de nuestra estrategia de branding, de compañía, perdemos la confianza de nuestro entorno y, por tanto, la cercanía a nuestros clientes.

La fidelidad, como la confianza no es algo que se gane una vez y sea para siempre.Esto es precisamente lo que nos debe obligar a mantener la “tensión” en la búsqueda de nuevos productos o soluciones, mejoras de éstas y podamos prestar atención a todos los sucesos que nos estén reportando información sobre aquellas acciones que producen rechazo de nuestros receptores. A través de las acciones relacionadas con nuestra estrategia de branding podremos alcanzar mayor fidelización pero nunca sin esfuerzo y sólo si lo que hacemos, lo hacemos de verdad.

Fotografia©CABO DE MARCAS 2013

¿Qué es Branding? Cap.II

“Branding es reflejar la singularidad”

En el Cap.I definimos que Branding no es otra cosa que CONTAR LA VERDAD y ANALIZAR bajo el prisma del SENTIDO COMÚN el entorno de nuestra firma, nuestro producto, nuestro receptor y decidir QUÉ HACER adquiriendo un COMPROMISO coherente con nuestra realidad y CONSTANTE en el tiempo.
Dicho así, puede parecer sencillo. ¿Por dónde se empieza entonces una estrategia de Branding?. Efectivamente, el primer paso, que, a priori es el más fácil de entender, resulta que se convierte en el pilar fundamental para que una estrategia y, por ende, un negocio, pueda funcionar.

Se trata de DEFINIR LA SINGULARIDAD de una compañía. Es cierto que la competencia es brutal en todos los sectores y productos pero, al igual que las personas, cada compañía nace con sus particularidades, aquellas que podrán hacerle diferente a los demás y relevante para sus audiencias.
Es muy habitual que la propia compañía se centre en la generalidad de su actividad: por ejemplo, hacemos sillas y tenemos que vender muchas sillas. Sí, pero, ¿qué tienen de diferente nuestras sillas?, ¿sus materiales?, ¿su diseño?, ¿su precio?, ¿su tamaño?; o ¿son sillas semejantes a muchas del mercado pero nuestra capacidad de producción hace que nuestras entregas sean las más rápidas? o ¿nuestro sistema de fabricación permite personalizarlas para usos especiales?, etc.

Podemos detectar la singularidad haciendo 3 preguntas básicas: ¿Qué hacemos DIFERENTE en el contexto que operamos?, ¿Qué VALORES son intrínsecos a la esencia de nuestra compañía?¿Cómo podemos SINTENTIZAR o SIMPLIFICAR estos valores en una propuesta que sea creíble para las audiencias interesadas y sostenible en el tiempo?

La singularidad está dentro de la IDENTIDAD NATURAL de la empresa. En sus productos, en las personas, en las ilusiones, los proyectos, los objetivos, los riesgos, e incluso en los problemas, las debilidades, etc.

Se puede existir sin realizar este “ejercicio de autoanálisis” , sí y, casi con seguridad, el esfuerzo que se hará será mucho mayor y las satisfacciones obtenidas mucho menores.

Fotografía©CABO DE MARCAS 2013

Printing LEKU-ONA

“La materialización de los conceptos ”

En el primer artículo sobre ¿Qué es el Branding?, dijimos que es CONTAR LA VERDAD y ANALIZAR bajo el prisma del SENTIDO COMÚN el entorno de nuestra firma, nuestro producto, nuestro receptor y decidir QUÉ HACER adquiriendo un COMPROMISO coherente con nuestra realidad y CONSTANTE en el tiempo.
Es una tarea que requiere una actitud de análisis y coherencia y que debe aplicarse a todo lo que se haga relacionado con la compañía. Definir una estrategia real puede resultar más o menos complejo pero ésta no servirá de mucho, si las acciones que se desarrollan no responden a los principios de la misma. Y, para que sea eficaz, dicha actitud de análisis se extenderá hasta el más mínimo detalle. Cuando uno de los soportes que se ha decidido realizar es un catálogo de servicios y/o productos, puede ocurrir que los contenidos y conceptos estén cuidados y respondan con creces a nuestra estrategia. Sin embargo, no debemos olvidar otros factores que también influyen en la percepción del receptor respecto a aquello que somos, como son, formatos, papeles, acabados, etc. Es el mundo de lo material y tangible que adquiere trascendencia en el ámbito del inconsciente.

En la presentación de la División de MECANIZADO/LASER de la firma LEKU-ONA Global Solutions, se ha optado por un soporte fuera de lo convencional en el ámbito industrial. Papeles porosos que ofrecen un aspecto del contenido innovador y una agradable sensación al tacto. En breve el resultado en nuestras manos y, lo que es más importante, su recorrido en la actividad del negocio. Otro factor imprescindible, la eficacia de la acción acometida.

Fotografía@CABO DE MARCAS 2012