¿Me compro un Mercedes®?

“ ¡Peligro! ¿Reposicionando por necesidad?”

Imaginemos que soy una persona “normal” de la calle, que lo soy; desconocedora de todo lo que tenga que ver con branding, posicionamiento, estrategia, etc. Me quiero comprar un coche y rastreo las opciones que me ofrece el mercado que, en este momento, no son pocas. Sé que el sector se encuentra muy, pero que muy afectado por la situación de crisis por lo que no resultará difícil encontrar buenas ofertas. Es más, opciones que antes eran inalcanzables, ahora pueden resultar posibles. ¿Por qué no? Repaso mentalmente las marcas: “SEAT, estoy mayor para un Ibiza; CITROËN, nunca me han terminado de convencer; PEUGEOT, uhm, tiene buena relación calidad-precio; BMW, ¡qué clase! me encanta conducir pero estoy un poco cansada de ver X3 o X1 negros por la carretera, ¿MERCEDES? dicen que tiene otro look pero…siempre me han parecido coches para conducir con un puro…” Qué duda cabe que Mercedes está viviendo una transformación. Durante años Mercedes se desenvolvía cómodamente en un espacio copado casi de manera exclusiva. Referente en calidad, durabilidad y tecnología era el icono de lujo de una sociedad de clases en la que éste era sólo para unos pocos. Pero la sociedad cambia. Mercedes ha despertado de un sueño que parecía para siempre y se ha encontrado con que el conductor/comprador del siglo XXI además de seguridad o elegancia, busca emoción, innovación, deportividad, y sobre todo que lo conviertan en el protagonista de una aventura, de una experiencia más que de lujo sea de clase. Aunque David Perdomo, DIRECTOR DE MARKETING de Mercedes Benz afirme que “algo está pasando en Mercedes” no sea una estrategia de reposicionamiento sino una apertura de marca hacia nuevos públicos, lo cierto es que Mercedes parecía haberse quedado anclada en décadas anteriores sin saber cómo responder a efectos tan fuertes como el de “te gusta conducir” de BMW. Esfuerzo titánico de la marca para conseguir transmitir un cambio: una website muy avanzada y mejorada, nueva campaña de comunicación “Algo está pasando en Mercedes” para modificar la percepción y conseguir asociarla a otros valores que despierten la curiosidad de los nuevos públicos. Deporte, Lifestyle, Historias Mercedes, o embajadores de marca como Alex de la Iglesia, Agatha Ruiz de la Prada, Pedro de la Rosa y otros de claro espíritu aventurero y transgresor son los ingredientes que cocinan el nuevo mensaje que en el fondo parece decirnos: “nosotros también somos TAN TODO, como los demás”. Y sí, los coches ahora ofrecen una línea más contemporánea. Se alejan de ese tufillo anticuado y casposo con aspecto de tiburón que tanto rechazo me habían producido. Así que, motivada por las nuevas “señales Mercedes” me acerqué al concesionario más cercano y cuál fue muy sorpresa al comprobar que allí lo único que habían cambiado eran los coches. Es cierto que implantar un reposicionamiento (por mucho que su director de marketing lo denomine apertura a nuevos públicos) de tal calibre no es tarea fácil por la magnitud que implica. Si la estrategia es definitiva y real respecto a la realidad de la compañía, los nuevos valores calarán con mayor facilidad en nuevos receptores aquellos que no están condicionados por lo que sabemos de ella y miramos de reojo esta nueva Mercedes. Reposicionar una marca no es fácil, y resulta inútil si lo nuevo que se cuenta no es verdad. Yo no sé, pero, tengo la intuición de que mi compañero sentimental y padre de mis gemelos, terminará comprando un Mercedes.

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