Mi perfil, ¿de lo más visto?

“Observados, casi sin darnos cuenta.”

Es obvio que todos vamos sumergiéndonos, casi sin darnos cuenta, en este “nuevo (¿se puede seguir diciendo nuevo?) mundo virtual” que ha irrumpido en nuestras vidas, al parecer, para quedarse.

Las redes sociales ofrecen oportunidades para conocer personas, empresas, planteamientos, opiniones,…Nos convierte en voyeurs del siglo XXI a través de una mirilla abierta al mundo.

A veces, se observan cosas desconocidas, interesantes que, sin acceso a este nuevo canal, jamás habríamos tenido oportunidad de acceder. Es difícil tangibilizar el modo en que esto repercute en las relaciones profesionales, como es el caso de Linkedin. Sin embargo, algo que todos podemos intuir en cuanto nos ponemos activos en cualquiera de estas plataformas, es que, a través de las mismas, nuestras palabras, nuestras imágenes, todo lo que hagamos en ellas, tiene eco más allá del que se encuentre sentado a nuestro lado en la oficina.

Nosotros vemos, sí, pero también pueden vernos.

Y, claro está, esto ofrece ventajas profesionales (hablando de Linkedin) porque podemos mostrar a aquellos que nos interesen, nuestros conocimientos, habilidades, sin necesidad de olbigarlos a citarnos. Pero, ¡ojo!, como su mismo nombre indica, la red social, es social y, como cualquier otro entorno de relaciones, se emiten juicios por lo que hacemos o por lo que no hacemos.

¿Cuál es la clave? Definir lo que uno es y mostrarse como tal. No hay truco.

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