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Marcas. Navidad. Regalos.

“Rendidos a las marcas y sus condiciones”

La Navidad en el siglo XXI es sinónimo de consumo. El espíritu lo alimentamos con galas y regalos además del buen acopio de cosas ricas que nos metemos en el cuerpo como si de la “última cena” se tratara. Es un sabroso y perfecto momento para las marcas de consumo. Ropa, juguetes, joyas, libros…. tienen, en pocos días, la oportunidad de hacer su propio agosto. Y lo ponen todo tan bonito que, a la oportunidad de regalar aquello que necesitamos, sumamos una, dos, o mejor tres cosas más que no necesitamos.

Nos rendimos a las marcas. Y, en esa batalla, éstas, a sabiendas de que sí o sí estaremos ahí, establecen sus condiciones.

Hace unos días comprobé que Decathlon se suma a otras grandes marcas en la iniciativa de no ofrecer papel de regalo para sus clientes. Ahora lo venden.

Bien. El proceso ha pasado de, primero empaquetar regalos el personal de la marca, a habilitar una mesa con rollos de papel donde los consumidores, a empujones, nos batíamos por las tijeras o por un simple hueco en la mesa a tener que comprar dicho papel y “wrap yourself” en tu casita, majo…

En fin. Como digo, otras marcas de gran consumo como los hipermercados han optado por vender las bolsas de plástico u otras reutilizables, según enuncian, para preservar el medio ambiente y, deduzco que el mismo razonamiento darán marcas como Decathlon, respecto al papel regalo.

Ya. No sé, pero no me lo creo del todo. Me planteo 2 cosas.

SOMOS ECOLÓGICOS
Si tan ecológicos somos, y lo que quieren las marcas es practicar con el ejemplo haciendo un uso sostenible del papel y del plástico, ¿por qué no plantean propuestas alternativas que no sean VENDER al consumidor sus bolsas o papeles de regalo? No sé, se me ocurre, por ejemplo, ofrecer durante periodos extraordinarios como la Navidad, un papel reciclado especialmente fabricado para el momento en un espacio donde se informe cuánto se ahorra, ecológicamente hablando; o bien, propuestas de presentación de regalo que supongan menos cantidad de papel…Para las bolsas, premiar a los clientes que traigan las suyas propias y enunciarlo en paralelo con el beneficio ecológico.

¿NO SERÁ QUE LAS MARCAS AHORRAN/GANAN MÁS?
Seguro que en estas grandes cadenas hay muchos señores con gafas que están todo el día haciendo números para poder cuadrar los porcentajes de ganancias establecidos cada año y se han dado cuenta que eliminando el papel/las bolsas, cobrando por ellos, las cuentas salen mejor. No es que quiera acusarles de deshonestos pero ¿no huele un poquito a eso?

¿Y EL PEQUEÑO COMERCIO?
Frente a estos monstruos del consumo en el que todos, sí o sí, entramos. Es demasiado atractivo, práctico y ajustado de precio como para evitarlo, están tantos y tantos comercios pequeños y no tan pequeños que para poder cerrar una venta, tienen que ayudar al consumidor, hacerle sentir bien, argumentar las ventajas de cada producto, sacar media tienda…y, por supuesto, hacer un precioso y maravilloso paquete de regalo que, además, lo más probable es que vaya dentro de una bolsa.

Cierto. La vida es injusta.

Photographed by ©CabodeMarcas 2015

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III Foro AEBRAND. ¡Estás invitado!

“Nuevos retos, nuevos roles”

El Presidente de la Asociación Española de Empresas de Branding (AEBRAND), Conrad LLorens, junto con Cabo de Marcas le invita al III Foro Aebrand. Bajo el lema “Nuevos retos, nuevos roles”, la Jornada tratará sobre los cambios que se han producido y se están produciendo en las empresas, en los clientes, en los canales y la forma en que todo ello está influyendo en la gestión de las marcas, así como las oportunidades que una perspectiva nueva en la gestión de marca ofrece a las empresas para afrontar mejor dichos retos y cambios. La Jornada tendrá lugar el Miércoles 17 de Junio de 2015 de 10:00 a 13:30 horas Auditorio de la Fundación Rafael del Pino. (C/ Rafael Calvo, 39 28010 Madrid). CONFIRMAR ASISTENCIA mireia@aebrand.org 932 081 090  / 915 158 338 IIIForo-AEBrand IIIForo-AEBrand-2

Branders desconocidos

“Branding, ¿negocio o pasión?”

Suena el despertador. Son las siete. Por el rabillo del ojo intuyo que hoy también llueve. No es una novedad pero siempre es más latoso conducir bajo el aguacero. En fin, ducha para despejarse y un café intenso reactiva la cabeza. Aunque, a decir, verdad, no es muy necesario. Llevo días sin poder evitar estar constantemente pensando sobre la visita de hoy. No es temor, ni siquiera dificultad en apreciar los pasos idóneos a realizar en el proyecto que iniciamos hace unos meses con esta empresa. Tampoco quiero decir que sea coser y cantar; simplemente que estudiando la trayectoria de la firma, el estado actual de la misma, sus capacidades y el potencial de sus productos y servicios en la realidad del mercado actual, sé que se podría acometer la estrategia que hemos planteado, eso sí, con esfuerzo, tesón y constancia. Y, ahí está el dilema, en la capacidad de la empresa, es decir, de sus integrantes, de las personas, de comprender qué significan estas tres palabras claves.

Markel se ha despertado. Su repetida llamada, me saca de mis pensamientos. No puedo dejar de sentir una punzada de culpabilidad por no haberle escuchado y atendido desde su primer lamento. Me ocurre en ocasiones. Sé que soy así. Me sumerjo en los pensamientos que me abstraen en ese momento y desconecto involuntariamente de la realidad que me rodea. Ya me dice ella, “el trabajo en horas de trabajo”. Pero es que si fuera trabajo al uso, no estaría ahí.

Conocer las empresas es una aventura. Observar cómo funcionan, por qué nacieron y por qué siguen vivas, es intentar comprender el comportamiento humano. Especialmente en las pequeñas o medianas empresas (las pymes) cuyo origen habitualmente familiar, ofrece características todavía más particulares, más humanas, si cabe. Ser partícipe de ellas durante los procesos de cambio, se convierte en la mayoría de los casos en gestas heroicas.

La empresa refleja con absoluta transparencia la cultura de un entorno, sus códigos de funcionamiento y una cualidad universal, la resistencia constante (en mayor o menor grado), al CAMBIO.

Ya he pasado los 40 y son muchos los años de trabajo, aprendizaje, esfuerzo, ilusión, también por qué no decirlo, desilusión. Ultimamente, me pregunto demasiadas veces qué me hace seguir este camino. Si es ya es difícil asimilar en uno mismo los procesos de cambio y tomar decisiones al respecto, hacerlo con colectivos de diferentes ámbitos, actividades, etc. parece misión imposible.

Pero no puedo evitarlo. Mi espíritu me empuja a CONSTRUIR con mayúsculas. Cuando entro en una nueva empresa, me propone una aventura; de manera, casi inmediata, mi cabeza comienza a registrar datos, comportamientos, visualizar oportunidades y caminos para materializarlas. Evolución, experimentación, emoción. El tiempo, es decir, la experiencia, me ha enseñado a añadir dentro de estas valoraciones, la de saber dónde es más factible acometer la acción. Porque sí, al igual que ocurre con las personas, hay empresas que nunca divisarán sus posibilidades reales de crecimiento o mejora y esto, resulta frustrante.

Afortunadamente, el mundo es grande y diverso. Sé que la reunión de hoy es importante. Llevamos meses trabajando con esta compañía que, sin darse cuenta y a pesar de las iniciales reticencias, ya caminan sobre un camino nuevo, juntos (unos días más que otros) y han comenzado a apreciar resultados, también económicos, aunque curiosamente los que más les motivan son los que reflejan que sus receptores aprecian más la empresa que antes. La reunión de hoy es importante pero, en realidad, no lo es en absoluto. La experiencia me ha enseñado que no sirve de mucho que el resultado sea aparentemente óptimo, es decir, que se acepten las propuestas presentadas si, en realidad, no creen en ellas. Lo que sí es importante, es que tanto yo como los que trabajan conmigo, sigamos manteniendo el mismo grado de compromiso e ilusión con nuestro hacer, creyendo firmemente en ello.

Y, ahora, lo primero, es lo primero. Markel me quiere contar su sueño de esta noche.

Cabo de Marcas

¡AGOSTO! Ponemos pies en polvorosa

“¡En Cabo de Marcas, nos vamos de vacaciones!”

Huele a vacaciones. Increible pero ha vuelto a pasar el año. Esta vez hemos tenido que apurar y nos iremos un poco más tarde. Cosas del directo. Viajaremos, comeremos, bailaremos, y buscaremos,¿qué? epxeriencias, emociones,…vida. Volvemos a finales de agosto pero, como buenos branders, siempre estamos ahí en el espacio digital…
¡FELIZ y MERECIDO DESCANSO!

Fotografía © CABO DE MARCAS 2014
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La salud del branding en España

“Informe 2014 realizado por AEBRAND & ESADE Brand Institute”

Acabamos de recibir unidades impresas del informe 2014 “La salud del branding en España”, realizado, como enunciamos por AEBRAND Asociación Española de Empresas de Branding, a la que tenemos el gusto de pertenecer, en colaboración con ESADE Brand Institute. El estudio actúa a modo de barómetro del nivel en que se encuentra el estado de la práctica del branding en nuestro país y, sobre todo, que actúe como dinamizador para dar mayor solidez a su implantación en las estrategias de las empresas españolas.

A fin de cuentas, nos encontramos en un momento coyuntural con necesidad de nuevos enfoques, en los que el branding, en este momento , más que nunca, adquiere mayor eficacia y espacio. Pero para que sea real y natural su práctica en las políticas de gestión de marca de las empresas (pymes incluidas), debemos realizar un constante ejercicio de formación / información y esta herramienta es una buena plataforma para ello.

Un camino a recorrer por todos: branders, empresas, sociedad…. Nuevos modelos de gestión que, suena muy bien decirlo pero que implica tanto esfuerzo como recompensa.

Pero antes, un necesario descanso vacacional…pronto.

Fotografía©CABO DE MARCAS 2014

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Somos AEBRAND!!

“ Cabo de Marcas, nuevo miembro de AEBRAND”

Vamos camino de 3 años bajo el epígrafe del BRANDING pero muchos más (¡qué mayor soy!) aprendiendo a trabajar con las empresas, nuestros clientes, de “otra manera”. Cuando comenzamos, con la inevitable incertidumbre y susto bien metido en el cuerpo, sólo teníamos 2 cosas claras:

La primera, que en nuestro modesto (pero agradable) espacio de trabajo, colocaríamos un chester; un sofá de esos que vienen con historia y que yo llamo “sofá de abogado”. La razón no era otra que crear un ambiente de seriedad, en el que el empresario/cliente se sintiera cómodo. Un espacio donde se reflexiona sobre la realidad de la empresa desde la esencia de ésta, desde su verdad con un enfoque de esfuerzo y resultados a lo largo del tiempo, huyendo de la ineficacia de las acciones aisladas y puntuales . La experiencia de los últimos años nos había dejado clara la necesidad (urgente, por otro parte), especialmente en la pyme, de integrar los procesos de estrategia en la cotidianidad de la empresa.

La segunda cuestión que teníamos clara era que, en nuestro nombre identificaríamos con rotundidad nuestra actividad, BRANDING aun a sabiendas que muy pocos comprenderían el sentido del término. Nos gustaría decir que, a día de hoy el branding es una realidad natural en la pyme española pero… Se observan situaciones de cambio en muchas empresas que, por los buenos resultados que ofrecen, se convierten, poco a poco, en referente de otras muchas, pero queda mucho por hacer. Este es nuestro gran reto diario.

Desde el principio, AEBRAND Asociación Española de Empresas de Branding y sus miembros nos han servido de inspiración y referencia por sus acciones y contenidos. Ahora que formamos parte (¡qué emoción!), sólo podemos decir que nuestro sentimiento de humildad y responsabilidad es aún mayor. Queremos/debemos/tenemos que aprender más y más y más para trabajar cada día mejor y conseguir que la familia del BRANDING crezca y adquiera el lugar que le corresponde en la empresa, su habitat natural. AEBRAND01   AEBRAND02

Branding, también en lo público

“ Gestión de branding interno en el polideportivo, por favor”

Escribo este post desde la experiencia y, por qué no decirlo, desde la rabia. Y, además reciente. Creo que somos muchos en acumular experiencias relacionadas con las “empresas públicas”. Antes de analizar los hechos a los que hago referencia, quisiera dejar claro que considero que, dentro de la jungla de “lo público”, hay un alto porcentaje de personas competentes y, lo que más me interesa, comprometidos con la propuesta de valor de la entidad a la que representan: la EMPRESA PÚBLICA. Por desgracia, no siempre es así. El Estado, los políticos se hartan de repetirnos que HACIENDA y, por ende, el resto de las INSTITUCIONES u ORGANISMOS PÚBLICOS (Seguridad Social, Educación, Centros deportivos etc, etc, etc.) somos todos y todas y, por ello, debemos contribuir gustosamente a mantenerlos y mejorarlos.

Cierto. Totalmente de acuerdo hasta ahí. Una empresa privada y, por extensión, sus trabajadores, vive de los ingresos que consigue a través de su trabajo. Si su estrategia (como comentamos en post anterior,trabajar sin estrategia es caro), sus productos, sus servicios, carecen de valor para los receptores, difícilmente conseguirá posicionarse en el mercado y, por tanto, subsistir frente a la competencia. Los que trabajamos en el ámbito del branding, mano a mano con el empresario (pyme), sabemos lo mucho que cuesta que los empleados formen parte de manera activa y ya no digamos emocional, de la experiencia de la marca que representan siendo ellos, en muchos casos, el punto de encuentro más importante entre cliente y empresa. Hay muchas razones por lo que ocurre esto :

– Falta de comunicación entre la dirección y el colectivo de trabajadores
– Desconocimiento de los empleados en las nuevas decisiones estratégicas de la compañía
– Desidia en un colectivo de empleados activo en la compañía desde hace muchos años.
– Falta de motivación
– Etc.

Y, cuando ocurre, se nota, teniendo más trascendencia, o sea menos ventas, en unos casos que en otros. Si hablamos de la EMPRESA PÚBLICA, esa de la que todos somos parte y en la que, contrariamente, poco podemos intervenir, el branding interno no sólo no existe, sino que parece que los papeles naturales de cualquier relación comercial, se invierten. El cliente parece convertirse (en algunos casos, insisto) en el sumiso y atento empleado y el empleado en el soberbio y exigente cliente.

La experiencia que toda persona tiene con cualquier empresa relacionada con lo público se tangibiliza en el empleado que trabaja detrás del mostrador, el mismo que, después de una larga espera, nos rechaza, sin mirarnos a la cara por la falta de una firma en un papel o un papel que un empleado de otro departamento en el piso de arriba no nos dio correctamente. Cosa que, por supuesto, al que nos atiende en ese momento, poco le importa y ni se molesta en levantar el teléfono para contrastarlo con su colega. Y, para colmo, cuando todo esto es para pagar algo o para emprender (bonita palabra) y, como el tiempo es oro, y muchas son las cosas a hacer, el empleado en cuestión consigue, sin esfuerzo, nuestra súplica, es decir, que nos humillemos ante él, para solucionar el tema en el momento, sin tener que volver y revolver.

Pero nada, no hay manera. Este representante de la EMPRESA PÚBLICA, esa que es nuestra, ha conseguido sin mucho esfuerzo implantar en nuestro interior la sensación de que pagamos impuestos para mantener un dinosaurio. Como dice Carlos Rodríguez en su artículo (Los primeros promotores del mensaje de una marca deberían ser sus propios empleados http://bit.ly/1ixccym) “debemos dejar que nuestra cultura hable” y, al escucharla, tengo que decir tristemente, que a este país, parece que todavía le falta mucha.

Todo esto viene a que llevo más de un mes con idas y venidas para poder inscribir a mis mellizos en un cursillo de natación en el Polideportivo Municipal de nuestra localidad por el que pagamos una cuota mensual a la que se suma la del cursillo, nada despreciable, por otra parte. “Que si ahora no es el plazo, que si vuelve en 2 días, que si me equivoqué y es dentro de otros 2 días, que si no puedes hacerlo ni por teléfono ni por mail ni por internet…sólo escribiendo esta fotocopia (ay, dios mío, ¡viva la era digital!) …” ¡Yo sólo quiero que mis niños hagan deporte en NUESTRO polideportivo, y me están dando ganas de montarme una piscina! IMG_3464R

¿Me compro un Mercedes®?

“ ¡Peligro! ¿Reposicionando por necesidad?”

Imaginemos que soy una persona “normal” de la calle, que lo soy; desconocedora de todo lo que tenga que ver con branding, posicionamiento, estrategia, etc. Me quiero comprar un coche y rastreo las opciones que me ofrece el mercado que, en este momento, no son pocas. Sé que el sector se encuentra muy, pero que muy afectado por la situación de crisis por lo que no resultará difícil encontrar buenas ofertas. Es más, opciones que antes eran inalcanzables, ahora pueden resultar posibles. ¿Por qué no? Repaso mentalmente las marcas: “SEAT, estoy mayor para un Ibiza; CITROËN, nunca me han terminado de convencer; PEUGEOT, uhm, tiene buena relación calidad-precio; BMW, ¡qué clase! me encanta conducir pero estoy un poco cansada de ver X3 o X1 negros por la carretera, ¿MERCEDES? dicen que tiene otro look pero…siempre me han parecido coches para conducir con un puro…” Qué duda cabe que Mercedes está viviendo una transformación. Durante años Mercedes se desenvolvía cómodamente en un espacio copado casi de manera exclusiva. Referente en calidad, durabilidad y tecnología era el icono de lujo de una sociedad de clases en la que éste era sólo para unos pocos. Pero la sociedad cambia. Mercedes ha despertado de un sueño que parecía para siempre y se ha encontrado con que el conductor/comprador del siglo XXI además de seguridad o elegancia, busca emoción, innovación, deportividad, y sobre todo que lo conviertan en el protagonista de una aventura, de una experiencia más que de lujo sea de clase. Aunque David Perdomo, DIRECTOR DE MARKETING de Mercedes Benz afirme que “algo está pasando en Mercedes” no sea una estrategia de reposicionamiento sino una apertura de marca hacia nuevos públicos, lo cierto es que Mercedes parecía haberse quedado anclada en décadas anteriores sin saber cómo responder a efectos tan fuertes como el de “te gusta conducir” de BMW. Esfuerzo titánico de la marca para conseguir transmitir un cambio: una website muy avanzada y mejorada, nueva campaña de comunicación “Algo está pasando en Mercedes” para modificar la percepción y conseguir asociarla a otros valores que despierten la curiosidad de los nuevos públicos. Deporte, Lifestyle, Historias Mercedes, o embajadores de marca como Alex de la Iglesia, Agatha Ruiz de la Prada, Pedro de la Rosa y otros de claro espíritu aventurero y transgresor son los ingredientes que cocinan el nuevo mensaje que en el fondo parece decirnos: “nosotros también somos TAN TODO, como los demás”. Y sí, los coches ahora ofrecen una línea más contemporánea. Se alejan de ese tufillo anticuado y casposo con aspecto de tiburón que tanto rechazo me habían producido. Así que, motivada por las nuevas “señales Mercedes” me acerqué al concesionario más cercano y cuál fue muy sorpresa al comprobar que allí lo único que habían cambiado eran los coches. Es cierto que implantar un reposicionamiento (por mucho que su director de marketing lo denomine apertura a nuevos públicos) de tal calibre no es tarea fácil por la magnitud que implica. Si la estrategia es definitiva y real respecto a la realidad de la compañía, los nuevos valores calarán con mayor facilidad en nuevos receptores aquellos que no están condicionados por lo que sabemos de ella y miramos de reojo esta nueva Mercedes. Reposicionar una marca no es fácil, y resulta inútil si lo nuevo que se cuenta no es verdad. Yo no sé, pero, tengo la intuición de que mi compañero sentimental y padre de mis gemelos, terminará comprando un Mercedes.

El branding, ¿es caro?

“Es mucho más caro trabajar sin estrategia”

“Menos branding y más trabajar. Más vender”. Seamos sinceros, seguro que todos hemos oído esto en alguna ocasión de boca de un empresario. Y, ¿Quién dijo que branding es “no trabajar”? Sin duda, y la situación actual es la mejor muestra de ello, es mucho más caro trabajar sin apoyarse en una sólida estrategia de marca. Es cierto, no estamos acostumbrados a hablar de estrategia sino a trabajar. Es lo que ha traído hasta aquí a muchas de las empresas que todavía hoy, existen. Y. sí, también es cierto que, muchas de ellas han vivido crecimientos notables, evoluciones de éxito. Pero la socorrida frase de “los tiempos han cambiado”, sirve también para hablar de branding y de estrategia. Realmente, los tiempos ha cambiado y mucho. Hace 20 años no se podía prever que un nuevo canal que veía la luz por aquellas fechas, internet, podía influir tanto en las actitudes de consumo y, sobre todo en la relación entre marcas y consumidores. Internet ha hecho que las marcas sean de un sitio pero estén en todas partes. La competencia no sólo se ha multiplicado sino que ha aumentado exponencialmente. Y, si sólo fuera porque el número de competidores es mayor, podría ser hasta sencillo. La famosa globalización ha permitido la entrada en nuestros mercados de estos nuevos contrincantes que traen debajo del brazo, ideas, nuevas maneras de hacer, nuevos formatos y…muchas ganas de ser los primeros en el ranking de salida. Cuando aquí, en ciertos ámbitos de este país, nos mostrábamos todavía “perezosos” frente a la innovación, manejándola como un extra, los demás, la presentaban como parte natural del ADN de su marca. Lo mismo ocurre con el Branding. En muchas empresas pymes, especialmente, en las que los términos estrategia, marca, comunicación, comunicación corporativa siguen resultando lejanos, el Branding asusta. Branding supone un enfoque radicalmente diferente a lo que, en las pymes se está habituado. Primero pensar y después trabajar. Mucho. Mucho de ambos. Y, como comentábamos en un post anterior (Branding vs tiempo), es un gran esfuerzo que recoge resultados a medio/largo plazo. Visto así, parece caro. Sin embargo, no hace falta profundizar mucho para comprobar que trabajar sin una estrategia perfilada puede resultar mucho más costoso. Pongamos algunos ejemplos: – Lanzar productos sin analizar qué hace el resto, y qué se puede ofrecer diferente. – Realizar una herramienta de venta, un catálogo, por ejemplo, sin analizar su uso y sin un planteamiento global de herramientas de venta. – Crear perfiles sociales, porque los demás los tienen, donde los usuarios no vean actividad, respuestas o nuevas propuestas – Ofrecer propuestas de valor que no son verdaderas: “somos los más rápidos entregando”” nuestro producto es único” – Decir que la marca exporta y, sin embargo, no planificar ningún recurso para ello (web sin idiomas, mala distribución,…) – No involucrar al personal de la compañía bajo una IDEA única. “Ellos están a otra cosa…” – Realizar cambios de identidad que impliquen cambios de la compañía y no implantarlos de forma GLOBAL. “Es que la web la hicimos hace poco…” Todo esto sí que es caro. Toca asumir en qué punto nos encontramos para poder trabajar con fuerza y tesón apoyándonos siempre en una ESTRATEGIA de BRANDING bien definida que nos permita caminar con RUMBO. Fotografía©CABO DE MARCAS 2014

El calvo, rasgo de identidad.

“¿Dónde está “nuestra” Lotería de Navidad?”

El último anuncio de la Lotería de Navidad sigue dando mucho que hablar, o mejor debería decir parodiar. Desde hace años, dicho anuncio se ha convertido el pistoletazo de salida emocional de la Navidad. Sin embargo, todo el ruido que ha generado este año está lejos de aquello a lo que estábamos acostumbrados. ¿Por qué? Al fin y al cabo, este no es más que un nuevo anuncio creado por una marca en Navidad. Sin embargo, ofrece un interesante matiz, una marca que más que ventas busca seguir ocupando un lugar privilegiado en nuestras ilusiones.¡Ah! Será esto, se dirige directamente a nuestro corazón. Nos hace soñar. ¿Qué es la Lotería de Navidad? No es ninguna novedad contar que la lotería en España tiene un carácter único que no se da en otros países y es precisamente la de Navidad la que ha conseguido mayor número de seguidores (usando la terminología de los Medios Sociales) y, por tanto, consumidores, convirtiéndose en una marca en sí misma. Y, como tal, ofrece una identidad que todos somos capaces de reconocer. Una marca que ofrece la interesante particularidad de que un colectivo tan grande y tan dispar, un país como España, se unifique embaucado por los mismos valores, los que nos ofrece la Lotería de Navidad. ¿Qué valores? Valores que no son muy diferentes a lo que la Navidad ofrece: emoción, cercanía, familiaridad, ilusión y, sobre todo, identidad. Desde 1998 hasta 2005 (spots 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005) estos valores quedaron perfectamente reflejados en los anuncios televisivos tan conocidos por aquella flamante figura del “calvo” , un estupendo actor inglés que hoy, 15 años después, todo el mundo recuerda y menciona con nostalgia. Entonces, ¿por qué nos quitaron al calvo de nuestro horizonte? Las teorías que circulan por la red son múltiples: desde la canibalización de la marca por la figura del calvo , hasta que sus honorarios eran demasiado altos (¡!). (Por cierto, ha protagonizado este año el anuncio de Acción Contra el Hambre) En los años posteriores, 2006, 2007, 2008, los parámetros: personajes, narrativa, música, escenarios, color, etc. del anuncio cambiaron radicalmente dando lugar a piezas que pasaron desapercibidas y sino, ¿alguien recuerda el anuncio del 2006? Parece que esto no pasó inadvertido a los responsables de la marca que en los anuncios de 2011 y 2012 consiguieron recuperar la magia de la Lotería de Navidad a través de la Fábrica de los Sueños,sin, en cambio, reflejar la identidad lograda con los anuncios del calvo. Y, ¿ahora? Este año la Lotería de Navidad nos sorprende con un nuevo giro en su identidad visual. Seamos justos: buenos y reconocidos intérpretes, más que reconocido director, buena fotografía, buena ambientación,…¿Por qué no ha funcionado? ¿Es “ruido” mediático lo que buscaba la marca? Quizás simplemente han optado por un estilo navideño correcto pero no con una identidad con la que todos nos reflejamos y que todos buscamos. La Lotería de Navidad del 2013 nos ofrece estrellas cuando quizás, lo que buscamos sean sueños.