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Día de la SUPER-MUJER trabajadora

Mujer trabajadora por los siglos de los siglos.

Leo tirando de google y hemeroteca que fue en 1975 cuando se implantó la fecha del 8 de marzo como el Día Internacional de la mujer trabajadora. Ahora pienso en cómo estaba entonces la situación de la mujer. Yo era muy pequeñita pero tenia madre, abuela y tías, muchas tías que se encontraban en situaciones de vida diversas pero que, a pesar de formar parte de generaciones distintas, compartían un factor común: todas trabajaban de sol a sol. Lo de menor importancia era si lo hacían fichando o en casa o incluso sin fichar, sin contrato, seguridad social, y todas esas cosas que llamamos el bienestar social pero a las que se les exigía de igual manera.

¿Hemos avanzado? Parece que sí. Ahora hay más mujeres que trabajan fuera de casa (aunque sigan haciéndolo dentro), cobran más (aunque todavía menos que los hombres) y el régimen de igualdad parece que está claramente descrito. Ya. Claro.

Ahora que pienso en mi madre, mi abuela y mis tías desde la distancia y sobre todo, con un carro de años de experiencia acumulada, me pregunto si “esto” que vivimos es el AVANCE. No renuncio a nada de lo que hago: trabajo, familia, casa, hijos, cocinar, seguir aprendiendo…Todo me gusta, todo me llena y aquí es donde radica el problema, en el TODO. La lista de “cosas” a realizar se ha multiplicado exponencialmente mientras que el número de horas del día sigue siendo el mismo. ¿Avance? No sé, no sé. Esto de la evolución está siendo como un puzzle casi terminado en el que las últimas piezas no encajan.

Alguien en un momento complicado de mi vida me dijo (ella era mujer): “no pretendas ser la mujer perfecta: casa perfecta, niños perfectos, tú perfecta…” Y, creo que es aquí donde radica la esclavitud de nuestro género; no nos permiten, no nos permitimos ser “IM-PERFECTAS”

Podríamos trasladar esta reflexión al branding personal. ¿Cuántas mujeres se han convertido en marca en relación al número de hombres? No penséis mucho. ¿Por qué? La manida frase de “tras un gran hombre hay una gran mujer” no querrá decir, ¿”tras un gran ego, hay una persona madura de gran generosidad”?

Del branding personal hablamos otro día. Hoy centrémonos en la vida de las mujeres, de las SUPER-MUJERES, y si tienes una cerca, no dejes de decírselo.

Yo tuve una. Ahora hay una mujercita que ha sabido verme a mí mejor de lo que yo me he visto nunca. Dibujo de ©Joane 2016

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Este poster es el NUMERO 3 de los POSTER SERIES de CABO DE MARCAS. Si estás interesado en recibir uno, solicítalo.

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Tiempo de balances

“Se acaba el año pero el camino sigue”

Se acaba el año. Días en los que nuestra cabeza, irremediablemente entra en “modo balance”. Balances económicos (¿cómo no?), espirituales, familiares…Este mundo lo hemos montado así. Parece que necesitamos trazar una frontera en algún lugar de nuestro tiempo que nos permita “RE-COMENZAR”. Y, claro, yo, nosotros no nos escapamos. Llevamos un intensísimo año de TODO. Y digo de TODO. A pesar de las corrientes sociales, en nuestro caso, lo de poner fronteras lo llevamos bastante mal. TODO significa para nosotros la VIDA. Hemos trabajado mucho, mucho, mucho y, sobre todo con ganas y toneladas de ilusión. Hemos practicado eso que erróneamente denominan conciliación familiar, CON nuestros niños, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestras parejas, nuestros amigos, (¿dónde quedó el tiempo de uno mismo?). Hemos viajado porque AMAMOS (con mayúsculas) viajar y robar fragmentos de otros lugares. Y, hasta hemos hecho un super-máster (de esta moda no nos hemos escapado). Uf, ahora que lo pienso, estoy agotada.

Y todo esto me ha venido a la cabeza porque llevamos semanas queriendo preparar la presentación en web de los proyectos realizados en los últimos meses. Presentaciones que nos gusta hacer con mimo y superarlas en cada nueva ocasión. Este hecho me lleva martilleando la cabeza desde hace tiempo porque parece que si no enseñamos nada, nada estamos haciendo. Ya, ya.

Tenemos mucho para enseñar pero sobre todo, tenemos mucho que aprender. Esta es mi conclusión en el 2015, mi balance personal.

Trabajamos haciendo branding para pymes y estamos en San Sebastián – Donostia. Ya lo hemos dicho en varias ocasiones. Lo del branding suena como a glamour y exquisitez; a grandes marcas, vamos. Pero nosotros elegimos la PYME porque ahí nos encontramos en un territorio en el que las personas tampoco saben mucho de marcar fronteras entre lo que viven, hacen, sienten…Sus proyectos de empresa, se entremezclan peligrosamente con sus vidas y sus familias. Esto del branding, en general, les asusta y cuanto más avanzamos en nuestro recorrido como consultora de branding, más conscientes somos del grado de confianza que nos ofrecen. Confían en que les vamos a ayudar y eso es lo que entienden que significa BRANDING. Y, es en esa confianza cuando de manera inconsciente las pymes, las personas que las componen, se van impregnando progresivamente de una manera de hacer, de verse, de valorarse y, por tanto, CREANDO la identidad de su marca en el más amplio sentido de la palabra.

Es un proceso emocionante que no tiene fin y del que nos gusta formar parte.

Tenemos muchas cosas para enseñar (próximamente en nuestro portfolio) pero sobre todo, muchas para aprender. Ya ves, quería simplemente decir que pronto publicaremos nuestros últimos proyectos de los que nos sentimos muy orgullosos y termino diciendo que nuestro mejor proyecto es el recorrido que hacemos con nuestros valientes acompañantes, ese que no se ve en la foto pero que deja huella, ¡vaya que si deja!

¡Feliz y justo balance!

Photographed by ©Cabo de Marcas 2015

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La salud del branding en España

“Informe 2014 realizado por AEBRAND & ESADE Brand Institute”

Acabamos de recibir unidades impresas del informe 2014 “La salud del branding en España”, realizado, como enunciamos por AEBRAND Asociación Española de Empresas de Branding, a la que tenemos el gusto de pertenecer, en colaboración con ESADE Brand Institute. El estudio actúa a modo de barómetro del nivel en que se encuentra el estado de la práctica del branding en nuestro país y, sobre todo, que actúe como dinamizador para dar mayor solidez a su implantación en las estrategias de las empresas españolas.

A fin de cuentas, nos encontramos en un momento coyuntural con necesidad de nuevos enfoques, en los que el branding, en este momento , más que nunca, adquiere mayor eficacia y espacio. Pero para que sea real y natural su práctica en las políticas de gestión de marca de las empresas (pymes incluidas), debemos realizar un constante ejercicio de formación / información y esta herramienta es una buena plataforma para ello.

Un camino a recorrer por todos: branders, empresas, sociedad…. Nuevos modelos de gestión que, suena muy bien decirlo pero que implica tanto esfuerzo como recompensa.

Pero antes, un necesario descanso vacacional…pronto.

Fotografía©CABO DE MARCAS 2014

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Branding, también en lo público

“ Gestión de branding interno en el polideportivo, por favor”

Escribo este post desde la experiencia y, por qué no decirlo, desde la rabia. Y, además reciente. Creo que somos muchos en acumular experiencias relacionadas con las “empresas públicas”. Antes de analizar los hechos a los que hago referencia, quisiera dejar claro que considero que, dentro de la jungla de “lo público”, hay un alto porcentaje de personas competentes y, lo que más me interesa, comprometidos con la propuesta de valor de la entidad a la que representan: la EMPRESA PÚBLICA. Por desgracia, no siempre es así. El Estado, los políticos se hartan de repetirnos que HACIENDA y, por ende, el resto de las INSTITUCIONES u ORGANISMOS PÚBLICOS (Seguridad Social, Educación, Centros deportivos etc, etc, etc.) somos todos y todas y, por ello, debemos contribuir gustosamente a mantenerlos y mejorarlos.

Cierto. Totalmente de acuerdo hasta ahí. Una empresa privada y, por extensión, sus trabajadores, vive de los ingresos que consigue a través de su trabajo. Si su estrategia (como comentamos en post anterior,trabajar sin estrategia es caro), sus productos, sus servicios, carecen de valor para los receptores, difícilmente conseguirá posicionarse en el mercado y, por tanto, subsistir frente a la competencia. Los que trabajamos en el ámbito del branding, mano a mano con el empresario (pyme), sabemos lo mucho que cuesta que los empleados formen parte de manera activa y ya no digamos emocional, de la experiencia de la marca que representan siendo ellos, en muchos casos, el punto de encuentro más importante entre cliente y empresa. Hay muchas razones por lo que ocurre esto :

– Falta de comunicación entre la dirección y el colectivo de trabajadores
– Desconocimiento de los empleados en las nuevas decisiones estratégicas de la compañía
– Desidia en un colectivo de empleados activo en la compañía desde hace muchos años.
– Falta de motivación
– Etc.

Y, cuando ocurre, se nota, teniendo más trascendencia, o sea menos ventas, en unos casos que en otros. Si hablamos de la EMPRESA PÚBLICA, esa de la que todos somos parte y en la que, contrariamente, poco podemos intervenir, el branding interno no sólo no existe, sino que parece que los papeles naturales de cualquier relación comercial, se invierten. El cliente parece convertirse (en algunos casos, insisto) en el sumiso y atento empleado y el empleado en el soberbio y exigente cliente.

La experiencia que toda persona tiene con cualquier empresa relacionada con lo público se tangibiliza en el empleado que trabaja detrás del mostrador, el mismo que, después de una larga espera, nos rechaza, sin mirarnos a la cara por la falta de una firma en un papel o un papel que un empleado de otro departamento en el piso de arriba no nos dio correctamente. Cosa que, por supuesto, al que nos atiende en ese momento, poco le importa y ni se molesta en levantar el teléfono para contrastarlo con su colega. Y, para colmo, cuando todo esto es para pagar algo o para emprender (bonita palabra) y, como el tiempo es oro, y muchas son las cosas a hacer, el empleado en cuestión consigue, sin esfuerzo, nuestra súplica, es decir, que nos humillemos ante él, para solucionar el tema en el momento, sin tener que volver y revolver.

Pero nada, no hay manera. Este representante de la EMPRESA PÚBLICA, esa que es nuestra, ha conseguido sin mucho esfuerzo implantar en nuestro interior la sensación de que pagamos impuestos para mantener un dinosaurio. Como dice Carlos Rodríguez en su artículo (Los primeros promotores del mensaje de una marca deberían ser sus propios empleados http://bit.ly/1ixccym) “debemos dejar que nuestra cultura hable” y, al escucharla, tengo que decir tristemente, que a este país, parece que todavía le falta mucha.

Todo esto viene a que llevo más de un mes con idas y venidas para poder inscribir a mis mellizos en un cursillo de natación en el Polideportivo Municipal de nuestra localidad por el que pagamos una cuota mensual a la que se suma la del cursillo, nada despreciable, por otra parte. “Que si ahora no es el plazo, que si vuelve en 2 días, que si me equivoqué y es dentro de otros 2 días, que si no puedes hacerlo ni por teléfono ni por mail ni por internet…sólo escribiendo esta fotocopia (ay, dios mío, ¡viva la era digital!) …” ¡Yo sólo quiero que mis niños hagan deporte en NUESTRO polideportivo, y me están dando ganas de montarme una piscina! IMG_3464R

¿Me compro un Mercedes®?

“ ¡Peligro! ¿Reposicionando por necesidad?”

Imaginemos que soy una persona “normal” de la calle, que lo soy; desconocedora de todo lo que tenga que ver con branding, posicionamiento, estrategia, etc. Me quiero comprar un coche y rastreo las opciones que me ofrece el mercado que, en este momento, no son pocas. Sé que el sector se encuentra muy, pero que muy afectado por la situación de crisis por lo que no resultará difícil encontrar buenas ofertas. Es más, opciones que antes eran inalcanzables, ahora pueden resultar posibles. ¿Por qué no? Repaso mentalmente las marcas: “SEAT, estoy mayor para un Ibiza; CITROËN, nunca me han terminado de convencer; PEUGEOT, uhm, tiene buena relación calidad-precio; BMW, ¡qué clase! me encanta conducir pero estoy un poco cansada de ver X3 o X1 negros por la carretera, ¿MERCEDES? dicen que tiene otro look pero…siempre me han parecido coches para conducir con un puro…” Qué duda cabe que Mercedes está viviendo una transformación. Durante años Mercedes se desenvolvía cómodamente en un espacio copado casi de manera exclusiva. Referente en calidad, durabilidad y tecnología era el icono de lujo de una sociedad de clases en la que éste era sólo para unos pocos. Pero la sociedad cambia. Mercedes ha despertado de un sueño que parecía para siempre y se ha encontrado con que el conductor/comprador del siglo XXI además de seguridad o elegancia, busca emoción, innovación, deportividad, y sobre todo que lo conviertan en el protagonista de una aventura, de una experiencia más que de lujo sea de clase. Aunque David Perdomo, DIRECTOR DE MARKETING de Mercedes Benz afirme que “algo está pasando en Mercedes” no sea una estrategia de reposicionamiento sino una apertura de marca hacia nuevos públicos, lo cierto es que Mercedes parecía haberse quedado anclada en décadas anteriores sin saber cómo responder a efectos tan fuertes como el de “te gusta conducir” de BMW. Esfuerzo titánico de la marca para conseguir transmitir un cambio: una website muy avanzada y mejorada, nueva campaña de comunicación “Algo está pasando en Mercedes” para modificar la percepción y conseguir asociarla a otros valores que despierten la curiosidad de los nuevos públicos. Deporte, Lifestyle, Historias Mercedes, o embajadores de marca como Alex de la Iglesia, Agatha Ruiz de la Prada, Pedro de la Rosa y otros de claro espíritu aventurero y transgresor son los ingredientes que cocinan el nuevo mensaje que en el fondo parece decirnos: “nosotros también somos TAN TODO, como los demás”. Y sí, los coches ahora ofrecen una línea más contemporánea. Se alejan de ese tufillo anticuado y casposo con aspecto de tiburón que tanto rechazo me habían producido. Así que, motivada por las nuevas “señales Mercedes” me acerqué al concesionario más cercano y cuál fue muy sorpresa al comprobar que allí lo único que habían cambiado eran los coches. Es cierto que implantar un reposicionamiento (por mucho que su director de marketing lo denomine apertura a nuevos públicos) de tal calibre no es tarea fácil por la magnitud que implica. Si la estrategia es definitiva y real respecto a la realidad de la compañía, los nuevos valores calarán con mayor facilidad en nuevos receptores aquellos que no están condicionados por lo que sabemos de ella y miramos de reojo esta nueva Mercedes. Reposicionar una marca no es fácil, y resulta inútil si lo nuevo que se cuenta no es verdad. Yo no sé, pero, tengo la intuición de que mi compañero sentimental y padre de mis gemelos, terminará comprando un Mercedes.

El branding, ¿es caro?

“Es mucho más caro trabajar sin estrategia”

“Menos branding y más trabajar. Más vender”. Seamos sinceros, seguro que todos hemos oído esto en alguna ocasión de boca de un empresario. Y, ¿Quién dijo que branding es “no trabajar”? Sin duda, y la situación actual es la mejor muestra de ello, es mucho más caro trabajar sin apoyarse en una sólida estrategia de marca. Es cierto, no estamos acostumbrados a hablar de estrategia sino a trabajar. Es lo que ha traído hasta aquí a muchas de las empresas que todavía hoy, existen. Y. sí, también es cierto que, muchas de ellas han vivido crecimientos notables, evoluciones de éxito. Pero la socorrida frase de “los tiempos han cambiado”, sirve también para hablar de branding y de estrategia. Realmente, los tiempos ha cambiado y mucho. Hace 20 años no se podía prever que un nuevo canal que veía la luz por aquellas fechas, internet, podía influir tanto en las actitudes de consumo y, sobre todo en la relación entre marcas y consumidores. Internet ha hecho que las marcas sean de un sitio pero estén en todas partes. La competencia no sólo se ha multiplicado sino que ha aumentado exponencialmente. Y, si sólo fuera porque el número de competidores es mayor, podría ser hasta sencillo. La famosa globalización ha permitido la entrada en nuestros mercados de estos nuevos contrincantes que traen debajo del brazo, ideas, nuevas maneras de hacer, nuevos formatos y…muchas ganas de ser los primeros en el ranking de salida. Cuando aquí, en ciertos ámbitos de este país, nos mostrábamos todavía “perezosos” frente a la innovación, manejándola como un extra, los demás, la presentaban como parte natural del ADN de su marca. Lo mismo ocurre con el Branding. En muchas empresas pymes, especialmente, en las que los términos estrategia, marca, comunicación, comunicación corporativa siguen resultando lejanos, el Branding asusta. Branding supone un enfoque radicalmente diferente a lo que, en las pymes se está habituado. Primero pensar y después trabajar. Mucho. Mucho de ambos. Y, como comentábamos en un post anterior (Branding vs tiempo), es un gran esfuerzo que recoge resultados a medio/largo plazo. Visto así, parece caro. Sin embargo, no hace falta profundizar mucho para comprobar que trabajar sin una estrategia perfilada puede resultar mucho más costoso. Pongamos algunos ejemplos: – Lanzar productos sin analizar qué hace el resto, y qué se puede ofrecer diferente. – Realizar una herramienta de venta, un catálogo, por ejemplo, sin analizar su uso y sin un planteamiento global de herramientas de venta. – Crear perfiles sociales, porque los demás los tienen, donde los usuarios no vean actividad, respuestas o nuevas propuestas – Ofrecer propuestas de valor que no son verdaderas: “somos los más rápidos entregando”” nuestro producto es único” – Decir que la marca exporta y, sin embargo, no planificar ningún recurso para ello (web sin idiomas, mala distribución,…) – No involucrar al personal de la compañía bajo una IDEA única. “Ellos están a otra cosa…” – Realizar cambios de identidad que impliquen cambios de la compañía y no implantarlos de forma GLOBAL. “Es que la web la hicimos hace poco…” Todo esto sí que es caro. Toca asumir en qué punto nos encontramos para poder trabajar con fuerza y tesón apoyándonos siempre en una ESTRATEGIA de BRANDING bien definida que nos permita caminar con RUMBO. Fotografía©CABO DE MARCAS 2014

El calvo, rasgo de identidad.

“¿Dónde está “nuestra” Lotería de Navidad?”

El último anuncio de la Lotería de Navidad sigue dando mucho que hablar, o mejor debería decir parodiar. Desde hace años, dicho anuncio se ha convertido el pistoletazo de salida emocional de la Navidad. Sin embargo, todo el ruido que ha generado este año está lejos de aquello a lo que estábamos acostumbrados. ¿Por qué? Al fin y al cabo, este no es más que un nuevo anuncio creado por una marca en Navidad. Sin embargo, ofrece un interesante matiz, una marca que más que ventas busca seguir ocupando un lugar privilegiado en nuestras ilusiones.¡Ah! Será esto, se dirige directamente a nuestro corazón. Nos hace soñar. ¿Qué es la Lotería de Navidad? No es ninguna novedad contar que la lotería en España tiene un carácter único que no se da en otros países y es precisamente la de Navidad la que ha conseguido mayor número de seguidores (usando la terminología de los Medios Sociales) y, por tanto, consumidores, convirtiéndose en una marca en sí misma. Y, como tal, ofrece una identidad que todos somos capaces de reconocer. Una marca que ofrece la interesante particularidad de que un colectivo tan grande y tan dispar, un país como España, se unifique embaucado por los mismos valores, los que nos ofrece la Lotería de Navidad. ¿Qué valores? Valores que no son muy diferentes a lo que la Navidad ofrece: emoción, cercanía, familiaridad, ilusión y, sobre todo, identidad. Desde 1998 hasta 2005 (spots 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005) estos valores quedaron perfectamente reflejados en los anuncios televisivos tan conocidos por aquella flamante figura del “calvo” , un estupendo actor inglés que hoy, 15 años después, todo el mundo recuerda y menciona con nostalgia. Entonces, ¿por qué nos quitaron al calvo de nuestro horizonte? Las teorías que circulan por la red son múltiples: desde la canibalización de la marca por la figura del calvo , hasta que sus honorarios eran demasiado altos (¡!). (Por cierto, ha protagonizado este año el anuncio de Acción Contra el Hambre) En los años posteriores, 2006, 2007, 2008, los parámetros: personajes, narrativa, música, escenarios, color, etc. del anuncio cambiaron radicalmente dando lugar a piezas que pasaron desapercibidas y sino, ¿alguien recuerda el anuncio del 2006? Parece que esto no pasó inadvertido a los responsables de la marca que en los anuncios de 2011 y 2012 consiguieron recuperar la magia de la Lotería de Navidad a través de la Fábrica de los Sueños,sin, en cambio, reflejar la identidad lograda con los anuncios del calvo. Y, ¿ahora? Este año la Lotería de Navidad nos sorprende con un nuevo giro en su identidad visual. Seamos justos: buenos y reconocidos intérpretes, más que reconocido director, buena fotografía, buena ambientación,…¿Por qué no ha funcionado? ¿Es “ruido” mediático lo que buscaba la marca? Quizás simplemente han optado por un estilo navideño correcto pero no con una identidad con la que todos nos reflejamos y que todos buscamos. La Lotería de Navidad del 2013 nos ofrece estrellas cuando quizás, lo que buscamos sean sueños.

Branding vs tiempo

“Reflexiones del miércoles”

El pulso del Tiempo contra el Branding Hoy hemos tenido la fortuna de comprobar como uno de los proyectos de Branding en los que hemos invertido tiempos, esfuerzo e ilusión, siguen avanzando la implementación de los parámetros corporativos indicados en el BRAND BOOK. La duda era ¿qué material utilizar para el rótulo de mayor importancia en la fachada de la empresa? Una vez solventada la duda, podemos reflexionar sobre lo que esta llamada significa. Significa que la compañía siente y cree con determinación que cualquiera de las acciones que acomete, reflejan su identidad, hablan de lo que es como marca. Un pequeño paso para construir un largo camino. Implantar una estrategia de Branding supone trabajar durante mucho tiempo para mostrar a los grupos de interés una propuesta de valor real, significativa y diferencial. Este concepto, se aplica de igual modo a una compañía pequeña, mediana o grande. Sea del sector que sea. Y, cuando el esfuerzo es real desde el primer momento y se mantiene constante en el tiempo por parte de todos los integrantes de una formación, las consecuencias positivas se irán dejando ver progresivamente. Mostremos algunas. El Branding: – Aporta notoriedad y profesionalidad a la compañía en los ojos de los grupos de interés derivando en una afinidad que, con el tiempo, se convierte en relación. – Permite organizar la compañía desde un punto de vista más racional – Se implementa la innovación como algo natural y cotidiano frente al carácter obligatorio que ha adquirido en los últimos años. – Implica un trabajo en equipo provocando una modalidad de trabajo más colaboraciones – Y más… Y, cuando esto ocurre, es la compañía el mejor ejemplo de Branding; y, nosotros, orgullosos al ver las letras corpóreas bailonas, todavía sin colocar.